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EL LOBO

Bon jan

El lobo, al igual que el resto de los animales presenta unos modelos  conductuales que exhibe ante determinadas situaciones y que varían dependiendo del contexto en que estas se den. La particularidad de esta especie frente a otras muchos filogenéticamente cercanas reside en el proceso de socialización que ha sufrido, proceso que en la actualidad permite a sus individuos interactuar de forma mucho más íntima de lo que puedan hacerlo otras especies que no han desarrollado este comportamiento.

ORGANIZACIÓN SOCIAL DEL LOBO

En lo referente a su relación con otros congéneres, el lobo (Canis Lupus) presenta niveles de organización muy variables que oscilan desde individuos solitarios hasta la manada, término con el que se designa al grupo de individuos de la misma especie que presentan un alto grado de asociación, existiendo relaciones de dominancia entre ellos y presentando una defensa activa de los recursos de su territorio ante otros animales de su misma especie o grupos de estos. Los niveles de organización social varían según las regiones del planeta debido a las características de los ecosistemas en que la especie se encuentre; en cualquier caso el establecimiento de uno u otro grado de organización obedece en gran medida tanto a la disponibilidad y las características de los recursos alimentarios como a otra serie de factores. La familia como núcleo social de la manada Salvo algunas excepciones en las que la manada se forma por incorporación del individuo no relacionado, esta, normalmente se compone de una pareja reproductora dominante y sus descendencias, cuya edad oscila de uno a tres años y conforme madura puede abandonar el núcleo familiar desde los 9 meses, los únicos miembros  perdurables son la pareja reproductora

 

JERARQUIA SOCIAL
Con este concepto se hace referencia a los papeles de dominancia y sumisión que juegan los diferentes miembros de la manada. Los modelos de la relación social propuestos están basados en las demostraciones directas de rango social, consistentes en señales auditivas, táctiles, olfativas y visuales, siendo estas últimas de mayor peso, estas demostraciones se componen de las posturas y conductas clásicas de los canidos entre las que incluyen las expresiones del rostro, hasta las posiciones relativas de los miembros. Dentro de la manada, un individuo puede adoptar el papel de dominancia o de sumisión.

LA DOMINANCIA

Los individuos que ostentan un elevado rango presentan ante individuos de clase más baja  una clásica postura rígida, con la cola levantada completa o parcialmente, pudiendo adoptar diferentes matices según lo que requiera la situación, así pues, no exhiben la misma pauta ante individuos que amenacen su estatus que ante otro que denote una clara sumisión.

LA SUMISION

Aparece en aquellos miembros de la manada que interaccionan con individuos de una clase superior. Pueden distinguirse dos tipos de sumisión, la activa, derivada del comportamiento de súplica de alimento en que el lobo que ejecuta las pautas de sumisión se acerca a otro meneando su cola, con las orejas gachas y lame el hocico al segundo, el cual dependiendo de la circunstancia puede o no regurgitar alimento, en el modelo de sumisión pasiva, el lobo que juega el papel de sumiso se tumba sobre un costado o su espalda, mientras que el individuo dominante olfatea sus ingles o sus genitales. En cualquier caso, la estrategia del individuo sumiso se basa en la interpretación de pautas de comportamiento típicos de los cachorros que eviten una posible respuesta agresiva por parte del individuo dominante. En la manada existen unas pautas marcadas de sumisión según las cuales la pareja reproductora ostenta el puesto de individuos dominantes sobre el resto de la manada, adoptando la hembra una pauta sumisa ante el macho pero no el macho sobre esta

 

REPRODUCIÓN

Suele restringirse a la pareja dominante, aunque en regiones en que la caza es abundante otras hembras de la manada pueden llegar a reproducirse. Estudios realizados en España, Portugal y Estados Unidos revelan que entre un 15% y un 20% de las manadas de estos territorios no llegan a producir una camada por año. A la cópula, que se suele producir entre finales de invierno y principios de la primavera, siguen dos meses de gestación tras los que nacen las crías. Durante estos dos meses y hasta que los cachorros han cumplido sus primeras semanas de vida la hembra será alimentada por el macho dominante u otros miembros de la manada.Llegada la hora del parto, la hembra se retira a un lugar apartado en que proteger a las crías durantes sus primeras semanas de vida, es frecuente el uso de madrigueras abandonadas, pequeñas cuevas o huecos bajo las raíces de un árbol. El número de crías varía según la región del planeta, debido a los recursos que estas ofrecen, y principalmente en base a la edad y estado físico de la madre; son amamantados por ella durante su primer mes de vida, tras lo que pasan a ser alimentados por cualquier miembro de la manada mediante la regurgitación de alimentos